Una de las empresas más antiguas de Reino Unido y que manejaba una buena cantidad de usuarios a lo largo de Europa, amaneció este lunes 23 de septiembre con la noticia de que se encontraba en proceso de liquidación después de no lograr conseguir la financiación necesaria para poder seguir y afrontar las demandas que sus acreedores estaban haciendo por la suma de 226 millones de euros.


Pero ¿Quién lo mató? Algunos opinan que el Brexit, otros que el auge de plataformas online de bajo costo, La empresa reportó que desde mayo presentaban retrasos en la contratación de paquetes por la incertidumbre que creo la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pese a que ya han pasado 3 años desde que el referéndum fue aprobado y aun no se ha hecho realidad. Otro factor es el modelo de negocio clásico en el que venían trabajando y que contrastaba con el bajo coste y beneficios que Booking o Airbnb traen para los usuarios. No podemos dejar de lado la caída de la libra esterlina, generando que las vacaciones en Europa continental sean más caras y para la empresa implica reducción en las ganancias pues todos sus gastos (bueno, la mayoría) se generan con esta moneda.


Lo cierto es que después de 178 años, Thomas Cook cierra sus puertas, teniendo como cifras a más de 22.000 trabajadores que han quedado sin empleado, 500 agencias de viajes sin un futuro claro y acreedores como los bancos británicos RBS y Lloyds y CaixaBank este último haciendo un
préstamo a inicio de año por valor de 51 millones de Euros para invertir en hoteles en España.


Thomas Cook es el claro ejemplo de actualizar el modelo de negocio, estudiar y analizar el entorno macroeconómico, amenazas y oportunidades que se presentan en el mercado. Desafortunadamente este es el caso de muchas compañías grandes y pequeñas que liquidan por situaciones que pueden prevenirse.